Capítulo —No entiendo nada.
......
—No entiendo nada
Carolina lo dijo en voz baja, pero aun así su frase quedó suspendida en el aire, desarmada, como si nadie tuviera intención de responderle. Las voces alrededor no se detuvieron. Al contrario: se multiplicaron. Preguntas que no esperaban respuestas, nombres pronunciados con hambre, flashes que le golpeaban los ojos como pequeñas explosiones blancas.
Gabriel dio un paso instintivo hacia ella. No pensó. El cuerpo reaccionó antes que la cabeza. Se colocó apenas delante, como si pudiera taparla con su espalda del ataque invisible que caía sobre ella. Durante un segundo olvidó cámaras, olvidó apellidos, olvidó todo. Solo existía Carolina. Su esposa. La mujer que había confiado en él con los ojos cerrados.
El hall del edificio parecía otro lugar. No el que conocía. No el que había recorrido tantas veces pensando en balances, decisiones, reuniones. Ahora era un espacio hostil, lleno de sombras y luces mal dirigidas, de cuerpos demasiad