CAPÍTULO 39 — Llamadas
Punto de vista de Gabriel
Gabriel cerró la puerta del despacho con cuidado, como si cualquier ruido brusco pudiera quebrar algo más que el silencio. Caminó unos pasos por el pasillo y recién entonces se permitió apoyar la espalda contra la pared, soltando el aire de golpe, como si recién ahí tomara conciencia de que había estado conteniendo la respiración desde hacía demasiado tiempo.
Tenía los nervios hechos un nudo.
No por la empresa de Caro ni por el cargo que ella