CAPÍTULO 162 — Lo que el corazón ya decidió
Mía salió de la habitación con cuidado, cerrando la puerta despacio para no despertar a Cristian.
El pasillo del hospital estaba casi vacío. La luz era más tenue que durante el día y el silencio tenía esa calma particular que solo aparece en la noche, cuando los lugares que durante horas estuvieron llenos de ruido empiezan a respirar más lento.
Caminó unos pasos y se sentó en una de las sillas de la pequeña sala de espera.
Por primera vez en todo