CAPÍTULO 160— El día que empieza
La mañana llegó demasiado rápido.
No fue una de esas tranquilas en las que el sol entra despacio por la ventana y uno tiene tiempo de desperezarse antes de empezar el día. Fue una mañana distinta, pesada desde antes de abrir los ojos, de esas en las que el reloj suena y uno entiende que algo importante está por pasar.
Cristian ya estaba despierto cuando el cielo empezaba a aclararse detrás de las ventanas del hospital.
No había dormido mucho, pero tampoco