CAPÍTULO 125 — Cinco minutos para volver a respirar
Lourdes fue la primera en levantarse.
No miró a nadie.
No buscó aprobación ni despedidas.
Tomó su cartera, acomodó el saco sobre el vientre y salió del consultorio con esa dignidad aprendida a fuerza de sobrevivir en salas donde mostrar debilidad significaba perder terreno.
Estaba acostumbrada a irse.
A ser la que abandona antes de que la abandonen.
La puerta se cerró detrás de ella con un sonido suave, pero para Martín fue un derrumbe.
Se que