CAPÍTULO 126 — Comprender demasiado tarde
Días después, volvieron al consultorio. Los vi apenas cruzaron la puerta y comprendí que aquella sesión iba a ser distinta, incluso antes de que Lourdes levantara la mano para empezar a hablar.
Se veía tensa, y no solo por su postura; había en ella algo más frágil que la bronca y más peligroso que el orgullo. Había entrado dispuesta a sostener su versión del mundo, pero ahora parecía estar sosteniéndose a sí misma para no desmoronarse.
Vi que Martín t