CAPÍTULO 117 — Cristian Ortega Fontes
Carolina había amanecido con una sensación distinta en el cuerpo.
No era dolor todavía, no era alarma… era ese aviso sutil que el cuerpo da cuando la vida empieza a empujar desde adentro.
Como si el tiempo, de pronto, se acomodara solo.
Todavía no lo esperaba.
La primera contracción la agarró mientras acomodaba unas cosas sobre la cama, convencida de que todavía faltaba. Se quedó quieta, con una mano en la pared y la otra en la panza, contando segundos