CAPÍTULO — La frontera invisible (Parte I)
La mañana en Colonia tenía ese aire engañoso de calma que a Lourdes siempre le había parecido una burla: cielo limpio, brisa del río, turistas caminando con helados en la mano, como si el mundo no guardara tragedias dentro de sobres blancos.
Pero el sobre seguía ahí.
Dobladito dentro de su cartera, duro como una piedra.
Había pasado la noche sin dormir bien. No por miedo, sino por esa sensación asfixiante de estar en un país que no era el suyo… con