CAPÍTULO — Lo que se sostiene en silencio
Carolina estaba sentada en el sillón, con las piernas recogidas y una mano apoyada sobre la panza ya casi de ocho meses , cuando Gabriel salió de la cocina con dos tazas de té. Le alcanzó una sin decir nada y se sentó a su lado, dejando que el silencio hiciera primero su trabajo.
—No dejarás de pensar,amor —dijo él al cabo de unos segundos, sin reproche, casi con ternura.
Carolina exhaló despacio, como si recién entonces se permitiera soltar el air