CAPÍTULO 106— No doy segundas oportunidades
Había un murmullo bajo y constante en el juzgado, casi respetuoso. Parecía que incluso el aire supiera que ese día no era uno más. Lourdes estaba de pie junto a la puerta, con la carpeta contra el pecho. Nunca le temblaban las manos en un juicio. Hoy sí, porque sentía ese peso particular que aparece cuando la verdad está a punto de decirse en voz alta y ya no hay marcha atrás.
Ignacio Vera se le acercó. Caminaba con cuidado, con la cabeza en alto, to