CAPÍTULO — Lo que empieza a verse
La mañana comenzó distinta, se sabía que algo importante estaba por suceder.
Carolina se despertó antes de que sonara el despertador. No había dormido mal, sino porque su cuerpo parecía adelantarse a lo que venía. Permaneció unos segundos mirando el techo, respirando despacio, con una mano apoyada sobre el vientre ya abultado en ese gesto que ya no era inconsciente, sino casi un ritual, como si al tocarse pudiera confirmar que todo seguía su curso.
—Hoy lo vem