(Narra Thomas)
La mujer caminaba con un temor propio de un desconocido enjaulado con lobos. Era una persona muy peculiar. Llevaba un peinado sencillo, un atuendo de lo más corriente a mi gusto y un maquillaje sutil. Aun así, pese a que no tenía ni una pizca de refinamiento, tenía algo en su actitud y una belleza natural que la hacía verse increíble. Eso me hacía enojar y no sabía ni tenía la menor idea del porqué.
Mi esposa era notablemente más hermosa, perfecta en cada parte de su rostro, sus