72. Ningún prometido podrá reclamarte.
POV Aiden Lefevre
No esperé ni un segundo más después de la llamada de mi padre. La urgencia me atravesó como un golpe seco: Irene debía ser rescatada, me preocupé más al saber que Alessandro estaba en Italia y no en Bélgica. No había espacio para el miedo ni la duda. Solo movimiento.
Me disculpé de inmediato con Alonso, quien entendió sin hacer preguntas. Abby escuchó parte de lo que estaba ocurriendo y me pidió que la mantuviera informada. Su voz sonaba preocupada por su amiga, pero entendía que no podía ser imprudente por su embarazo.
Me acerqué a buscar a Sabine. No podía dejarla atrás. Ella tenía demasiadas cosas que aclararme, y no pensaba permitir que se quedara aquí. La necesitaba conmigo, aunque la rabia me carcomiera por dentro.
Me acerqué a Antonio.
—Antonio, necesito regresar a Bruselas ahora mismo —dije sin rodeos—. Me llevaré a Sabine conmigo. La necesito.
Antonio parpadeó sorprendido, pero asintió.
—Claro, Aiden. Lo entiendo.
—¿Podrías llevarla a mi empre