73. Ella es tu debilidad
POV IRENE SAINT
No supe cuántas horas pasaron hasta que, poco a poco, la conciencia regresó a mí como un oleaje helado.
Lo primero que sentí fue frío… un frío tan punzante que me hizo temblar incluso antes de abrir los ojos. Luego vino la desorientación. Y después, como un golpe directo al pecho, la realidad.
Estaba en un lugar oscuro. Olía a humedad, a madera vieja, a encierro.
De pronto, una lámpara colgada del techo se encendió con un chasquido brusco que me dejó cegada por un instante. Cuando mis ojos lograron adaptarse, la vi.
Mónica Lefevre estaba sentada frente a mí, con las piernas cruzadas, una sonrisa torcida y un brillo enfermo en los ojos.
—Maldita muerta de hambre —escupió con desprecio—. Siempre supe que serías mi perdición. Debí matarte cuando tuve la oportunidad.
Su voz, afilada como un cuchillo, me atravesó. Yo aún tenía las muñecas atadas, pero reuní fuerzas para hablar.
—¿Por qué… por qué está usted libre? —pregunté con la boca seca.
Mónica levantó