34. Tal vez Aiden no era el villano que creímos.
POV IRENE SAINT
Ver a mi madre viva, a solo unos metros de distancia, hizo que mi mente y mi corazón estallaran al mismo tiempo.
Por un instante, pensé que me desmayaría. Mi cuerpo temblaba, incapaz de sostenerse por sí solo, y Aiden me sujetó con firmeza por los brazos, intentando impedir que me derrumbara.
El corazón me latía con fuerza desbocada, cada golpe retumbando en mis oídos como un tambor de guerra.
No podía apartar la mirada de él. Cada sílaba que pronunciaba parecía atravesar