UNA ESPERANZA.
El miedo que sentía Maite se disipó cuando Marcos le brindó sus brazos y empezó a mostrarle un afecto y cariño similar al de su padre. Pero los sentimientos eran diferentes; ese hombre la protegía, pero también despertaba en ella emociones nunca antes experimentadas. Cuando Maite cumplió diecinueve años, Marcos le pidió formalmente que fuera su novia. No tenía dudas; amaba a esa mujer con toda su alma y quería pasar el resto de su vida con ella.
Al terminar el semestre, Marcos invitó a Maite a