POV: Julian Caldwell
No dejo de dar vueltas en la habitación, lanzando miradas de reojo al mismo punto como si eso fuera a hacerla salir. Finalmente, me harto y vuelvo a golpear la puerta.
—¿¡Qué demonios haces!? —bramo, ya desesperado—. ¡Una mald¡ta hora, Iris! ¿Te estás bañando con velas aromáticas o qué?
—¡Vete al diablo! —grita desde el otro lado, seguido de un golpe sordo—. ¡M¡erda! —masculla después, más bajo.
—¿Qué pasó? —pregunto, alarmado, mientras golpeo de nuevo la puerta—. ¡Sal de