***
No pude dormir anoche. Los párpados me pesan y la cabeza me late con un dolor sordo. El sol ya se ha colado por las ventanas, marcando el inicio de un nuevo día. Y, por fin, tengo una respuesta para Camelia.
Pasé la noche con el teléfono en la mano, tentada a llamar a Evander y contarle mi decisión. Pero sabía que no contestaría.
—Bob, llévame de nuevo a casa de Iris —le digo al encontrarlo abajo, conversando con Natalia. En cuanto me ve, ella se aparta de él con las mejillas encendidas.
Le