De camino a esa dichosa clínica, no puedo evitar sentirme realmente mal. Aprieto el volante con fuerza, conteniendo la rabia y el remordimiento. No sé qué me pasó en ese momento. ¿Por qué lo hice? No quería pegarle, pero me salí de control. Ahora la culpa no deja de atormentarme. Me arrepiento tanto de haberlo hecho.
Unos minutos después, me bajo del auto y entro en la clínica donde, supuestamente, Zara hizo los análisis. Vi en sus ojos dolor y determinación al mismo tiempo, lo que me hizo pens