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Hoy es el día de la fiesta, y los nervios me están devorando. Me encontraré con Evander en su mansión. Desde que vi aquella noticia sobre él y su prometida en las redes, me prometí a mí misma que dejaría de jugar con fuego. Comprendí que era una batalla perdida. Hay razones por las que va a casarse y por las que se muestra cariñoso con ella en público.
Aun así, mis piernas no dejan de temblar al pensar que nos veremos cara a cara tras aquel beso en su oficina. Ese recuerdo sigue grabado en