Bañada de nuevo, refrescada y vestida con una bata ligera, Caty disfrutaba de las caricias de Sander, por sus hombros y brazos, mientras Sandro llenaba su rostro de besos, atrandola entre sus manos.
— Wow, vaya forma de comenzar el fin de semana— bostezó, acomodándose entre ellos porque se estaba quedando dormida.
Sandro sonrió contemplando lo sonrojada y radiante que ella se veía.
Parecía tan apetecible...no hacía siquiera una hora que había estado dentro de ella y ya quería más. ¡Dio!
¿Alg