—Perfecta —Susurró Sandro, en lo que ella respiraba entrecortadamente contra el cuello de Sander.
Sander tomó su boca, besándola y acariciando su rostro.
— Sandro, apresúrate. Ella lo tiene tan chiquito y tan apretado, que no voy a durar mucho— declaró con voz entrecortada
—¿ Me va a doler?— sintiendo como Sandro se acercaba, se arrodillaba justo detrás de ella , y dirigía su boca a su entrada trasera. ¡Lamiéndola justo allí!
—No. Será molesto, pero no será un dolor insoportable— respondió S