— Catalina — le oyó decir al hombre que continuaba sobre su cama.
Ella negó con la cabeza. Ahora que sabía la verdad, la diferencia le parecía tan obvia.
Alessander tenía el pelo mucho más largo que su hermano. Hablaba más lentamente. La había tocado de una manera que le había resultado tan familiar...en la cama no había sido el confiado y orgulloso hombre con el que se había casado, sino uno más cuidadoso, tierno...uno más vacilante.
Sintió ganas de llorar. Nunca en su vida se había sentido