Cinco horas antes:
En el bar del hotel, Alessadro miraba a su gemelo con ojo crítico. Su hermano estaba actuando extraño y él podía bien imaginar por qué. Echándose hacia atrás en su silla, alzó la mano y le hizo una seña.
— Vamos ya, escúpelo.
— ¿Eh?
— ¿Qué está pasando? Has estado actuando con un nerviosismo muy impropio de ti, desde que llegaste aquí.
—¿Qué te hace pensar que estoy nervioso, hermano? Solo estoy...
La frente de Alessadro se arrugó.
— Desesperado por escapar, ¿no?
Alessand