Ese sábado, Adhara se despertó temprano y se miró al espejo antes de elegir un hermoso vestido de verano. Era de algodón con un estampado floral de delicadas margaritas en tonos pasteles. A simple vista era sencillo, pero muy cómodo, justo lo requerido para la ocasión.
Su salida con Esteban no necesitaba de algo más elegante, se suponía que irían a comer algo al parque, mientras miraban la laguna cubierta de patos. Era un plan sencillo. Un plan de amigos. O eso esperaba.
—Señora…
Adhara abrió