POV: Valentina
Eran pasadas las diez en punto de la noche cuando crucé el pasillo del ala este.
A esa hora, la mansión parecía una tumba de piedra. El nuevo protocolo de Dante se estaba cumpliendo a rajatabla: todo el personal replegado en sus pabellones desde las nueve, ni un solo sirviente merodeando y las cámaras internas desconectadas, dejando la casa en una oscuridad casi tétrica.
Llevaba la llave de latón apretada en la palma de la mano. Iba vestida con el conjunto de seda y licra color v