—No voy a ir,
Lorenzo resopló con frialdad.
—Si quieres ir tú, adelante.
Cloris le apretó el brazo con suavidad.
—Lorenzo, lo hago por ti. Si conoces al señor Esteban, también te vendrá bien para tu carrera.
Pero Lorenzo se mantuvo de rostro sombrío. Cloris suspiró y añadió:
—Entonces iré yo a saludar por los dos... No estaría bien que el señor Esteban pensara que somos descorteses.
Dicho esto, Cloris se arregló el cabello, revisó su reflejo en el móvil y se acercó a Serena y Esteban con un s