Epílogo.
Aleksander:
—A ver Caleb, calmate un poco, ¿quieres? —él caminaba de un lado a otro, me tenía muy estresado.
—No me pidas que me calme Aleksander —me señala—, entiende que me estoy volviendo loco, no —niega—, ellas me vuelven loco.
—No, Andie es la que está volviéndote loco —rei.
—Es una chiquilla malcriada —bufa—, siempre está cuestionándome, diciéndome que hacer y muchas cosas mas ¿que se cree?
—La niñera de tu hija —le dije—, aunque no lo quieras aceptar Caleb, ella tiene razón, no puedes ll