Raúl estaba en el jardín, casi en la entrada del bosque oscuro, cuando Piama se acercó a él.
—¡Esa m*****a se negó a tomar el té hoy, ¡Te das cuenta de lo que esto significa!
—Sí, pero dijiste que discutieron, no creo que ahora estén juntos.
Las manos de Piama se volvieron un puño de rabia.
—¡Un solo error y estaremos perdidos, Raúl!
—Lo sé, de hecho, me voy, estás quitándome el tiempo.
—¿A dónde vas?
—Buscaré al querido enemigo de Evan
—¿Hablas de Arturo Duarte?
—Él mismo.
Los ojos de Piama se