Al día siguiente, Alba despertó en los brazos de ese hombre, miró a Evan, ayer no pudo escapar de su pasión, se sentía distinta.
Fue al cuarto de baño y miró su rostro, sus labios hinchados de tantos besos, tantas caricias.
Dejó el agua mojara su cuerpo
«Tal vez se vuelve tierno y amoroso, sí, a veces me hace perder la razón, pero, él quiere vender a su pobre hermanastra», pensó
Lo vio entrar a la regadera, tenía una sonrisa socarrona, y su rostro enrojecido al verlo.
—¿Qué pasa? No te vaya