—Entiendo que tú estés en ese lugar, puedes amar u odiar, pero yo no quiero eso, no quiero eso ahora, estoy tan cansada —dijo Catalina sollozando.
Helena la abrazó y la llevó a su habitación.
Darina dio la vuelta y se fue.
Mia fue tras ella, Amaranta quiso detenerla, pero Mariza intervino.
—Déjala, por favor.
Mia fue tras ella, Darina caminó por una calle, Mia tomó la mano de Darina.
Darina se estremeció al sentirla, tenìa ojos cubiertos de lágrimas.
—Lamento lo que dije ayer de Catalina, no que