Llamaron a la puerta, Ariel se puso nerviosa.
Luca fue a abrir, y la policía entró, la mujer no lo podía creer.
Leyeron sus derechos y le dijeron que estaba detenida.
—¿Por qué? ¿Cuál es mi delito? —exclamó desesperada
—Se le acusa de cómplice de secuestro, violencia sexual contra una mujer.
Los ojos de Ariel se abrieron enormes.
—¡No tienen pruebas!
—Tenemos pruebas, por eso queda detenido.
La esposaron, Ariel comenzó a gritar con desesperación, pero nadie le hizo caso, la llevaron detenida.
—¡