Enrique se fue de casa horas antes. Silvia intentó interceder por él, pero no lo consiguió. La mujer no fue capaz de irse.
Mariza y Jorge caminaban por los jardines.
—No me puedo creer que este viaje se arruinará así.
—Estoy angustiada por Amaranta, Jorge, ¿qué hará Diego?
—Intenté detenerlo, pero Amaranta decidió ir con èl.
—Jorge, deberíamos irnos lejos, tengo miedo de todo esto.
Jorge abrazó a Mariza, supo que ella tenìa razón, besó su frente y sus labios, sonrieron después al ver al pequeño