Mariza llamó a Jorge, e indicó que debía venir al hospital, ya que Amaranta estaba internada.
Jorge estaba a punto de ir hasta ese lugar, cuando Diego entró en su oficina.
—¡Dile a tu esposa que no vuelva a acercarse a mí!
Jorge se levantó y fue por èl, tomando su cuello con fuerza.
—¡¿Cómo te atreves?! No te metas con mi esposa, ¿qué le hiciste a Amaranta? ¿Por qué está internada en un hospital?
Los ojos de Diego se abrieron enormes.
—¡¿Qué?! Yo… no lo sabía, ¿Qué le ha pasado?
—¡¿Qué le hicist