Luca estaba desesperado, fue detrás de Catalina, su corazón latía con angustia.
Pronto, la llevaron a la sala de urgencias, no permitieron a Luca entrar, y èl estaba frustrado. Todo lo que quería era estar con Catalina.
Las lágrimas estaban en sus ojos, su madre fue de inmediato, lo abrazó.
—¡Ella va a estar bien, hijo! Sè fuerte.
—¡Madre, la amo, no puedo vivir sin ella! —exclamó—. No quiero que algo malo le pase ni a ella, ni a nuestro hijo, solo quiero cuidarla, quiero amarla —dijo Luca.
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