—Arturo, Mia enloqueció, por favor, dile que no me pegue, puede matar a mi bebito.
Los ojos de Arturo eran severos.
—Mia, ¿Qué te pasa?
—¿Ahora la defiendes? ¡Esta mujer ha dicho que me quite de su camino, que te quiere de vuelta!
Los ojos de Arturo se abrieron enormes y mirò a Corina.
—¡No es cierto! Jamás le diría eso, todo lo que dije fue que no me alejara de ti, que te quiero como un amigo, ¡ella lo ha malinterpretado!
—¡Mentirosa! Atente a tu lugar, Corina, no eres ni amiga de mi esposo.
—¡