Mariza iba en el taxi, viajaría a Bahía Blanca, necesitaba ir al cementerio donde estaba su hermana, luego de eso, visitaría a Pedro Rincón.
Pronto llegó a la estación de tren, bajó su maleta, y caminó hasta la ventanilla de venta de boletos. Compró uno y esperó en la plataforma.
Estaba ahí, esperando.
Pensó en Jorge que, cuando despertara, encontraría los papeles de divorcio; ella ya no estaría y sus anillos estarían tirados en el pasillo.
Él la había perdido para siempre, pero el corazón de Ma