Arturo condujo hasta un hotel, no dejaba de pensar en ese beso, le dolía hasta el alma.
—¿Cómo pude perderte? ¿Cómo pude arruinar nuestras vidas, Mia? ¡Lo siento tanto! —murmuró.
Quiso llamarla, pero le faltó el valor.
***
Pronto Luca y Mia, llegaron a la casa de Mariza y Jorge, nadie estaba ahí.
Ambos parecían mal.
—Ver a Catalina, debió ser duro para ti, ¿ella te dijo algo?
Luca negó.
—No, no lo hizo, no importa, ya no me importa.
—Luca, no mientas, sé que te duele.
—Dime, ¿Por qué meterse de