Cuando los novios entraron al salón, bailaron su primer vals.
Silvia estaba desesperada, Enrique no estaba por ningún lado, y después de lo que pasó con Amaranta, la mujer temió que planeara alguna locura, le dejó varios mensajes, pero ninguno respondió.
Más tarde.
Mariza se alejó para supervisar a Luca, que estaba en el área de niños junto con la cuidadora.
Luego de ver que estaba bien, volvió al gran salón; sin embargo, alcanzó a escuchar una conversación.
—Mira, no somos amantes aún, pero es