Cuando Silvia fue a la puerta, los guardias le dijeron que era Amaranta Estévez.
—¡Amaranta, lárgate! La familia está pasando por mucho, y tú, no eres familia —recriminó la mujer.
—¡Abre la m*****a puerta, Silvia! Quiero ver a Mariza, supe lo de Jorge, ella está muy mal —dijo Amaranta.
—Ella está en labor de parto, tenemos a una enfermera y matrona, no te entrometas, ahora, querida, ¡lárgate!
Amaranta golpeó la puerta.
—Abre ahora, tengo guardias conmigo, y entraré a la fuerza.
—¡Irás presa, Ama