Silvia estaba demasiado nerviosa, ordenó que todos los empleados fueran a la casa de campo junto con los choferes.
—¿Todo está bien, señora? —exclamó el ama de llaves, nerviosa.
—¡No te metas en mis asuntos! Obedece, mujer, llévate a todos los empleados, excepto a los guardias de la puerta, largo de aquí.
La mujer estaba temerosa, recordó cuando Silvia peleó con la señora Valeria y esta cayó por las escaleras.
La mujer sabía bien de que era capaz Silvia, fue a buscar a los empleados, cuando vio