Camino de un lado al otro en la habitación
—¿Podrías estarte quieta?, ¿Me estás mareando?
Me detengo y miro a mi esposo con un gesto asesino.
—Entonces, ¿¡vas a responder la maldita pregunta!?
—¡Esa boca!
—Responde, ¿Por qué no me dijiste eso antes?
—No lo creí necesario.
Mi risa histérica llena el lugar
—De verdad, ¿acabas de decir eso?
Está sentado en la cama y me ve.
—Cillian, es mi segundo nombre armenio—comienza. Le hago un gesto para que prosiga—Mi nombre lo uso para efectos legales como