—Pero, si es la Sheriff de mi cuñada.
Pongo los ojos en blanco, cuando entro al comedor la mañana siguiente lista para irme al trabajo.
Le doy una mirada Cillian, que oculta una sonrisa detrás de su taza de café.
—Buenos días, para ti también—murmuro.
—Pienso, que mi hermano no te mantiene lo suficientemente ocupada—se mofa.
—Ares —digo con una sonrisa—Vete a la mierda.
—Está bien—interviene Cillian—Ares, no es gracioso lo que hicieron en el club.
—En eso estoy de acuerdo—dice asintiendo—Se sup