Mi cuerpo vibra cuando alcanzo el clímax bajo la diestra boca de Ares.
Cada caricia.
Cada beso que Ares me prodiga es con una ternura que jamás pensé sentir de su parte.
El hombre tosco y temperamental no está aquí ahora mismo.
Su boca adora mi cuerpo y mis jadeos hacen eco en el salón de su casa.
Desciende y se endereza apreciando su desnudes mientras algunos mechones de su cabello están sueltos dándole un aspecto salvaje.
Se acaricia a sí mismo mientras me abro más a él con una clara in