Capítulo 4: Negociación

Capítulo 4: Negociación

- Je… pensé que no vendrías – dijo Sebastián con burla mientras le sujetaba su mano con algo de fuerza.

- Obviamente debo venir para arreglar ese asunto – habló buscando soltarse de su agarre - o es que, ¿pensaste que te rogaría para que estemos juntos después de que me confesaste tu chiste barato? – preguntó empleando un tono irónico mientras una sonrisa burlona se dibujaba en sus labios.

- Tú… - él miró a todos lados notando que algunos empleados ralentizaban sus pasos para escuchar el chisme – sh… no levantes la voz, ¿acaso quieres que todos te escuchen?

- ¿Yo? si tú fuiste el que me citó en este lugar.

- Lo sé, pero…

- ¿Pensaste que me quedaría en casa llorando y buscaría retrasar nuestro divorcio?

- Si… - dijo de forma dudosa sonrojándose de golpe.

- Perdón, pero no tengo la costumbre de juntarme con cucarachos traidores.

- Tú… - por acto reflejo alzó la mano para golpearla, pero noto que ella no se intimidaba.

- Dale, pégame, estamos en público y no creo que quieras darle un trabajo extra a tus abogados para borrar los escándalos de internet – comentó mirando de reojo a su derecha donde ya se veía a varios jóvenes sacar sus teléfonos para grabar lo que estaba pasando.

- Tch… - de mala gana la tomó de la mano y la metió a la empresa para ingresar a una sala vacía para hablar.

Zoe estaba nerviosa, pero aparento calma y por seguridad, activo el modo de grabación de su celular y lo acomodo en el bolsillo de su blusa para tener pruebas de audio y video de todo lo que pasará en este momento.

Sebastián estaba cerrando las cortinas del lugar e igual estaba enviando mensajes de texto dejando notar la impaciencia en sus acciones.

- Entonces, ya me vas a decir ¿Por qué te metiste con mi hermanastra? – preguntó ella sacándolo de sus pensamientos.

- Porque fue una prueba que te impuse y lamentablemente, no la pasaste.

- ¿A qué te refieres?

- Lo que pasa es que me metí con tu hermana para crear un seguro de vida, ya que se necesita un niño como heredero de la empresa… y yo habría despachado a tu hermana y a ese niño, si tan solo hubieras parido un varoncito… pero NO, te atreviste a tener una niña.

- Que… - Zoe se pellizco con fuerza el brazo, para asegurarse de que no estaba soñando, porque eso que estaba diciendo sonaba tan estúpido y tan ridículo… que dudaba que estuviera despierta.

- No lo voy a repetir, porque sé que lo escuchaste, así que por eso… - empezó a decir, pero enseguida se quedó callado porque algo pasó rozando su mejilla y se quedó clavada en la pared.

Sebastián miró de reojo y vio que ese objeto era un bolígrafo que había estado sobre la mesa del lugar.

- Así que… yo me atreví a tener una niña, ¿ah? – repitió dedicándole una mirada llena de odio mientras tomaba otro bolígrafo – a ver… señor idiota traidor ignorante, en primer lugar creo que te estas equivocando en algo.

- ¿En qué cosa?

- Que los espermatozoides son los que deciden el género del bebe.

- ¿Qué?

- Es decir, biológicamente el hombre es quien le da un género al embrión en la fecundación en el útero de la mujer, pero parece que tu solo entraste en la clase donde te indicaron que si metías tu pene y dejabas salir tu esperma embarazas a una mujer.

- Tú… - Sebastián se sonrojo de golpe al escuchar esa burla, porque ella le estaba diciendo ignorante de forma indirecta.

- Bueno ahora que se la verdad, ya no tengo remordimientos y aquí te tengo una contraoferta a tu contrato de divorcio – habló sacando de su bolso una carpeta, para colocarla sobre la mesa junto al bolígrafo que había estado sosteniendo.

Sebastián no dijo nada y tomó los documentos para leer ese nuevo contrato.

- ¿No quieres la casa?

- No, solo necesito efectivo y como sé que no vas a querer dar una manutención, vas a pagar una gran cantidad en un solo pago y ya nunca más te molestaremos.

- 10 millones ¿estás loca?

- ¿Por qué? ese dinero a duras penas me va a servir para la alimentación, medicinas, escuelas, útiles escolares, libros, uniformes y otras cosas que va a necesitar nuestra niña y tal vez si manejo bien ese dinero, cubrirá su universidad.

- Tú…

- O podemos ir a un juicio donde se me asigne una manutención quincenal para que mantengas y cubras todas las necesidades de ella hasta que termine sus estudios por completo y créeme voy a hacer que estudie una maestría o doctorado con tal y siga estudiando para que TÚ sigas pagando.

- Zoe… tú…  – se quejó rechinando los dientes.

- Entonces firma o te juro que a diario voy a interrumpir tu vida perfecta con mi hermanastra y tu adorado heredero.

- No te atreverías

- Por mi hija, claro que me atreveré.

- Tú no eras así.

- Bueno eso fue porque descubrí que ser buena, amable, dócil y comprensiva no sirve de nada, ya que eso te dio la excusa perfecta para ponerme el cuerno ¿o no?

- … - él hizo una mueca y desvió la mirada, demostrando su culpabilidad.

- Vamos, firma y podemos ir al registro a hacerlo oficial.

- Bien, pero el dinero…

- Me lo depositas ahora o aquí mismo hago escándalo y busco que todo el mundo se entere que el CEO es un maldito adúltero que embarazó a su cuñada.

- No te…

- … - ella sacó su teléfono y le mostró que estaba grabando – claro que me voy a atrever, porque ya no creo en tu palabra, así que me transfieres o publico el video y me pongo a gritar.

- Es una cantidad grande y…

- Veamos… ¿Qué título le pongo al video?

- BIEN, YA TE LO PASO – gritó exasperado sacando su celular para enviarle el dinero.

- Pon que es una donación.

- Que…

- En la transferencia pon que es una donación de tu parte, porque te conozco y si pones otro concepto podrías usarlo para reclamarme en un futuro cercano.

Él se enojó porque odiaba que esa mujer lo conociera, por lo que solo rodó los ojos y se limitó a pasar el dinero.

“Maldita sea… pero ya me encargaré de recuperar ese dinero… lo juro” – pensó apretando los puños, pero buscó morderse la lengua porque en ese momento necesitaba divorciarse para reconocer a su hijo.

Una vez finalizada la transferencia, fueron a las oficinas para legalizar el divorcio.

Fue un trámite rápido, pese a que tenían un hijo.

Una hora después salieron de las oficinas, con sus actas de divorcio sellas y legalizadas.

- Bueno ahora que es oficial, tienes 2 horas para tomar tus cosas y a esa putita para salir de mi casa – declaró Sebastián mientras guardaba esos documentos en su portafolio.

- Descuida, ya lo hice.

- Bien, en un rato iré a comprobar que lo que te llevaste sean tus cosas, porque no voy a dejar que te robes las joyas, bolsos, vestidos y zapatos de marca que YO te compre… ya que todo eso fue para mi amada esposa y TÚ ya no lo eres.

- Descuida todo eso lo deje, junto con esa lencería que me compraste para que tu nueva esposa use y la estrene en nuestra cama.

- ¡Tú…! – gritó señalándola mientras temblaba de rabia.

- En fin, yo ya no me meto en ese asunto porque ya no somos nada – declaró ella dando media vuelta para alejarse.

- Vamos Zoe no te enojes – habló sujetándola del brazo derecho para detener sus pasos - tú sabes cómo son mis padres y ellos me pusieron de requisito que quieren un nieto para poder darme la empresa y la fortuna.

- Pues vaya, al saber esto solo me siento más decepcionada.

- Lo se Zoe… te entiendo y am… si quieres y como nos amamos, qué te parece si hacemos algo muy especial.

- ¿De qué hablas?

- Por ahora debo casarme con tu hermana para reconocer a Carlitos, pero como ambos nos amamos… si lo deseas puedo convencer a Emma y llevarla a otra casa para que tú te puedas quedar en la casa.

- ¿Qué?

- Vamos, sabes a lo que me refiero – declaró empleando en tono coqueto.

- Ah… ¿ahora me propones que me convierta en tu amante? 

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