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Capítulo 6: Un Viejo Extraño

Capítulo 6: Un Viejo Extraño

- Espere, señor creo que se confunde, yo no… - Zoe se notaba nerviosa, porque ahora el empleado le dedicaba una mirada de odio.

- Señora deje de hacerse la loca y pague o los denuncio a la policía – declaró el vendedor sacando su móvil listo para marcar.

- Pero yo…

- Hija, pídele ayuda a Adrián para que despida a esta persona que me está molestando.

Zoe miraba nerviosa al mayor, porque era obvio que estaba perdido y la estaba confundiendo, pero el vendedor no lo veía de esa forma.

- Espere abuelo, yo no…

- Señora pague o si voy a llamar a la policía – ordenó el vendedor, mostrando que ya estaba esperando a que su llamada fuera contestada.

- Está bien, perdón señor, am… dígame ¿Cuánto es?

- Son 20.

Zoe dejó escapar un suspiro y sacó un billete para pagar.

Con la deuda saldada todos regresaron a sus asuntos.

- Bueno abuelo, ya le ayudé con su agua, pero ya debe regresar a casa, se hace tarde y no debe andar solo por las calles.

- ¿Calle? Espera… ¿a qué horas salimos de la casa? – declaró el mayor mirando a todos lados – hija, dime ¿Dónde estamos?

- … - Zoe dejó escapar un suspiro, ya que era como pensó, el señor estaba perdido y tenía problemas de memoria – estamos en el súper.

- ¿Salimos de casa?

- Am… abuelo.

- Dime hija.

- Tienes el número de am… ¿Adrián?

- ¿Perdiste el número de tu esposo?

- Am… no abuelo, es que me quedé sin batería.

- Ah, a ver - en eso el mayor sacó de su bolsillo un celular de última generación – usa el mío y llámalo para que venga a buscarnos – habló pasándole el móvil, ya con el teléfono de “Adrián” a mano para llamarlo.

- Hm… - ella marcó y esperó a que contestaran la llamada.

Lamentablemente, la llamada no conectaba y en el décimo intento, la colgaron tras dos timbres.

“Oye imbécil, contesta, oh… ¿es que no te importa tu abuelo?” – pensó frunciendo ligeramente el ceño al ver que ahora habían apagado el teléfono.

- ¿Ya te contesto?

- Am… no, pero venga abuelo, mejor vamos a dormir a un lugar cómodo – mencionó dejando escapar un suspiro.

Ante eso ella paró un taxi y fueron al hotel, porque ya se hacía tarde.

“Creo que puedo rentar una habitación al abuelito para que no se quede en la calle, pero…” – pensó mientras el taxi se ponía en marcha, al mismo tiempo que le mandaba un mensaje a ese tal Adrián.

< Oye me pedazo de imbécil, ¿estás muerto o qué? contesta el teléfono, tu abuelo está en la calle, sufriendo por una botella de agua y de seguro tu estas de paseo con alguna mujer, sé un hombre responsable y contesta el pinche teléfono > - junto al mensaje mando una foto del mayor.

 … 

De forma paralela, esa misma mañana…

Cierto Ceo estaba bajando de su jet privado.

Se notaba cansado, porque había salido por una semana de viaje por negocios en el extranjero, pero regresaba con una gran sonrisa dibujada en sus labios, porque lo consiguió.

- Jefe, felicidades por el contrato exitoso – en eso un joven se acercó para ofrecerle un termo con agua fría.

- Gracias, dime ¿Cómo han estado las cosas por aquí? – preguntó mientras le daba un sorbo a la bebida.

- Todo tranquilo jefe, sin problemas.

- Bien – habló sacando su teléfono para marcar un número - pide que bajen las cosas con cuidado, ya que traje muchos regalos para mi abuelo.

- Jefe – le interrumpió el asistente – necesito que vea estos documentos y tiene una cita en 15 minutos.

- ¿Qué? – olvidó la llamada, guardó su teléfono y tomó la carpeta para revisar los documentos – tch… malditos papeles, no se acaban… - murmuró frunciendo el ceño, pero comenzando a revisar la documentación.

Ante eso el asistente dejó escapar un suspiro de forma discreta.

- Ya pido que bajen sus compras – dijo buscando seguir actuando con normalidad y aprovechando que le daba la espalda, mandó un mensaje de texto.

< Pese a que regresó antes, el plan no cambia, así que desaparece al estorbo >

Con ese mensaje enviado, guardó su móvil y comenzó a hablar sobre los asuntos de la empresa.

Antes de entrar a la junta, el asistente logró obtener una gran oportunidad, cuando el Ceo le pidió que pusiera a cargar su teléfono, lo que significaba que esa persona no podría contactarlo cuando ellos actuarán.

Tras la junta, ya estaba por anochecer.

El Ceo se notaba cansado y hasta estaba masajeando su cuello.

- Pide el auto, voy a casa así que avisa al personal que hagan la cena para que pase un rato con mi abuelo – pidió mientras caminaba a su oficina.

- Eh… ah, claro jefe, pero tiene una cena de negocios a las 8 en el hotel Night – mencionó de forma apresurada el asistente.

- Que… - dijo frunciendo el ceño – TE DIJE QUE LO CANCELARAS.

- Perdón señor Adrián, se me olvido e igual esta junta es importante…

- Ash… ya que, solo avísale al chef que atienda bien a mi abuelo – indicó quitándose su saco para buscar uno limpio en el armario especial.

Con eso dicho salieron de la oficina para ir a esa cena de negocios.

El asistente sonrió de forma maliciosa, porque con esto el éxito de su plan estaba asegurado, pero busco fingir actuar con naturalidad.

De forma paralela, Zoe había regresado al hotel y se notaba un poco nerviosa.

- Abuelo, espere aquí un momento.

- ¿A dónde vas?

- Voy a buscar a mi hija.

- ¿Hija? ¿Ya tengo una bisnieta? – preguntó emocionado – ash… ese maldito chamaco que solo se la vive trabajando al fin hizo algo bueno, jeje que bien oculto me lo tenían – declaró emocionado – anda vamos a verla.

- Esto… am… si… - Zoe estaba nerviosa, porque ahora se estaba arrepintiendo del mensaje con insultos que había enviado… cuando ahora le acababa de meter en problemas.

Con algo de resignación fueron a la zona de guardería para recoger a la pequeña.

- Llegaron justo a tiempo, acaba de ser cambiada – mencionó la encargada, quien empezó a teclear algo en su computador – por las horas, va a ser un total de 150, ya que hoy fue una traviesa y toco cambiarle el pañal 3 veces.

- Jeje creo que es mi culpa, ya que la amamante antes de traerla.

- Pero eso es bueno, ya que significa que se está desarrollando muy bien.

- Hm... – Zoe sacó su cartera y estaba por pagar, pero…

- Hija, deja que yo pague – habló sacando su cartera y con sus manos algo temblorosas sacó una tarjeta de crédito – cóbrese de aquí la estancia de mi bisnieta Sofía.

- Eh… - Zoe miró asombrada al mayor – abuelo, espere… ¿cómo sabe su nombre?

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