Capítulo 7: Coincidencias

Capítulo 7: Coincidencias

- Oh, aquí está… miren que linda es bisnieta – dijo el mayor, quien se notaba emocionado al ver que una encargada traía a la pequeña, la cual estaba despierta en esos momentos.

Zoe estaba confundida por las acciones del mayor.

“Espera… si tenía dinero ¿porque no pagó su agua? Y… ¿Cómo adivino el nombre de mi hija?” – eran las dudas que estaban rondando por su cabeza en esos momentos.

El mayor cargo con mucho cuidado, dedicándole una gran sonrisa a la menor.

- Aquí tiene – la encargada regreso la tarjeta, donde Zoe la tomó porque el mayor tenía las manos ocupadas.

- Ah, sí gracias – ella tomó la tarjeta, observando la emoción del mayor mientras le hacía caras a la bebe para sacarle una sonrisa – abuelo, venga le invito a cenar.

- Vamos – mencionó acomodando a la pequeña en sus brazos.

- Am… abuelo, ¿Cómo adivino el nombre?

- Es normal que Adrián le ponga el nombre de su mami a su hija ¿no crees?

- Si, jeje tiene razón abuelo.

“Vaya, eso es una curiosa coincidencia” – pensó mientras ingresaban al restaurante.

Como tenía una habitación, Zoe tenía una mesa asegurada.

Ciertamente era un hotel de lujo y costaba mucho la habitación por día, pero era un gasto necesario porque tenían guardería para los huéspedes y máxima seguridad, es decir, si Sebastián por alguna razón la encontraba en este lugar, no podría ingresar así porque sí ni sacar a Sofía de la guardería argumentando ser su padre biológico.

Al tomar asiento, un mesero enseguida les paso el menú para que eligieran sus alimentos.

- Abuelo ¿Qué quiere cenar?

- Pídeme un sándwich club, hace mucho que no lo cómo y qué le agreguen capsu a las papas fritas.

- Va – dijo ella sonriendo mientras alzaba la mano para llamar al mesero.

De forma paralela, una mesa se estaba preparando para la llegada de unos ejecutivos.

Adrián estaba ingresando al restaurante y en ese momento comenzó a palmear su cuerpo dejando notar su confusión.

- Jefe, ¿le pasa algo?

- ¿Mi celular?

-  Ah, creo que se quedó en la oficina, ahora pido que vayan a buscarlo.

- Te lo encargo – declaró Adrián pasando a la mesa donde ya le esperaba el cliente.

Con eso la cena comenzó de forma agradable.

El ambiente del restaurante era agradable, escuchando conversaciones por aquí y por allá, hasta que la risa de un bebe captó la atención de varios comensales, incluyendo al cliente de Adrián.

- Jeje que linda risa – opinó el señor.

Adrián solo se limitó a sonreír, ya que con su estilo de vida, él no había podido formar a su propia familia, pero la curiosidad pudo más y al mirar a su derecha para buscar al infante que reía, se encontró con una escena extraña e irreal.

- Que… - dijo asustado al ver a su abuelo a unas mesas de distancia cenando con una mujer extraña y una bebe.

Adrián estaba confundido… ese señor ES su abuelo, pero…

¿Qué hace en ese lugar?

¿Quién es esa mujer?

Definitivamente algo extraño estaba pasando.

- Jefe… - en eso vio que su asistente le entregó su teléfono, curiosamente al ver la pantalla noto que había sido manipulado.

- Gracias – habló fingiendo calma y guardándolo en el bolsillo interno de su saco - señor Cao una disculpa, ya vengo – dijo colocándose de pie.

- Hm… en lo que vas, pido el postre.

- Algo con chocolate está bien – declaró divertido mientras se encaminaba en dirección a la zona de sanitarios.

- Jefe, ¿todo bien? – el asistente rápidamente se acercó a él.

- Si, solo voy al baño.

- Ah… am… claro.

Adrián le dedicó una mirada gélida antes de ingresar a uno de los cubículos.

Al asegurarse que estaba a solas sacó su teléfono para revisar, notando que habían borrado su historial de chats y llamadas, por lo que marcó un número no registrado.

- Investiga todo y trae al equipo – ordenó y terminó la llamada de golpe.

Tras terminar eso busco activar un programa especial que tenía oculto en su móvil para recuperar lo borrado, descubriendo llamadas perdidas del número de su abuelo y un curioso mensaje.

- Ja... de seguro el mensaje fue de esa mujer – dijo sonriendo de forma divertida, ya que hace mucho tiempo que alguien lo insultaba.

Con eso guardó su teléfono y regresó para terminar la cena con su socio.

Durante el postre firmaron el contrato y tras eso, Adrián acompañó a su socio a la salida.

- Parece que fue una noche provechosa – opinó el asistente mientras estiraba las manos para tomar el contrato.

- Demasiado y dime ¿quieres contarme algo? – habló sin moverse.

- ¿Qué?

- Te estoy dando una única oportunidad de confesar antes de que yo actué.

- ¿Cómo…? am… jefe, de… de que… - justo en eso empezó a sonar su teléfono y al revisar la pantalla, vio un número familiar.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué está tan nervioso?

- Para nada jefe, no estoy… - en eso vio que la llamada seguía insistiendo.

- Contesta y pon el altavoz -  ordenó dejando notar el enojo en su voz.

- Am… no es…

- Insisto – declaró sonriéndole lado mientras se cruzaba de brazos.

El asistente estaba por quejarse, pero se tensó al escuchar un ligero ruido por detrás. Al mirar de reojo, noto que estaba rodeado y vio que el guardaespaldas especial de la familia ya estaba parado a su lado, lo que significaba que estaba en problemas.

Al notar el ambiente hostil, decidió obedecer y contestar la llamada colocando el altavoz.

- Oye, tenemos un problema… ese estúpido viejo en verdad desapareció… lo perdí en la calle y no logro encontrarlo, ¿Qué hacemos? Porque te recuerdo que tú mismo me dijiste que ese imbécil no me daría problemas y con solo ponerle la tele ya no debía preocuparme por él.

El asistente comenzó a temblar al notar que su jefe ahora estaba apretando los puños y los guardias sacaban sus armas.

- Oye… ¿qué te pasa?, contéstame, ¿Qué hago? no se supone que el idiota de Adrián llega hoy, si no ve al anciano de seguro nos corre e igual recuerda que mañana llegan las réplicas para que reemplacemos los jarrones y pinturas para asegurar nuestra jubilación… así que busca como distraerlo en lo que yo busco a viejo y…

En eso Adrián le quitó su teléfono y lo tiró al suelo, para luego pisarlo con fuerza.

- Jefe… no… espere, no es… no es lo que parece – empezó a decir mientras temblaba y noto que todos los guardias ya le apuntaban con sus armas.

- Claro que lo es, así que además de cobrar tu sueldo pensaste en lastimar a mi abuelo y robar mis cosas.

- No… yo no… - en eso dos hombres lo sujetaron e inmovilizaron.

- Muchachos, ya saben que hacer – declaró Adrián sonriendo de lado - sáquenle la verdad sin importar el método y cuando tengan las pruebas de él y su cómplice los llevan a nuestra cárcel especial para que tenga el mejor alojamiento y aprendan que nadie me intenta ver la cara de idiota.

- No… espera, por favor, Adrián… somos amigos de la escuela, no puedes… - lamentablemente sus gritos cayeron en oídos sordos, porque el castaño se giró y regresó al interior del hotel mientras el asistente era llevado a la fuerza al interior de una camioneta negra sin placas.

Mientras comenzaba a andar, un hombre rubio se le acercó y comenzó a andar a su lado.

- ¿Movilizó al equipo de búsqueda para buscar al señor Daniel? – preguntó sacando su Tablet para acceder a las cámaras de seguridad de la casa.

- Descuida Noah, no es necesario porque ya sé dónde está, solo deshazte de ese idiota y te informo, que vas a regresar a ser mi asistente.

- Hurra… - dijo con sarcasmo haciendo una mueca, pero siguió a su jefe sin opinar nada.

Vio cómo su jefe regresaba al restaurante del hotel y al notar a donde se dirigía se sorprendió por la curiosa coincidencia, porque en una de las mesas estaba el abuelo en compañía de una chica y una bebe.

- Jeje mi Sofi es tan risueña – comentó el mayor al ver la gran sonrisa de la bebe.

- Si, es muy coqueta – opinó Zoe al ver esa linda escena.

- Abuelo deje a la bebe y coma su comida – se escuchó una voz grave detrás de ellos.

Zoe se asustó un poco y al mismo tiempo se sorprendió al ver a un hombre apuesto parado junto a ellos.

- Oh… ya llegaste – indicó emocionado el mayor.

- ¿Quién es usted señor? – Zoe buscó ponerse de pie para proteger al mayor y a su hija.

- Hija ¿Por qué le dices señor? Es Daniel, tu esposo.

- ¡¿Qué?! 

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