"¡Eveline, eres igual de odiosa que esta p*rra!".
Madeline sonrió tranquilamente al ver la expresión despiadada de Naya.
"¿De verdad? ¿Soy odiosa? No creo que haya tenido mucho contacto con usted, Señorita Méndez. ¿Por qué me odia tanto?".
"¿Cómo te atreves a preguntarme eso?". Naya se acercó a Madeline. La ira en su pecho se desbordó. "¡Te atreviste a tenderme una trampa y casi me mandas a la cárcel!".
"¿Así? ¿Cuándo hice eso?". Madeline preguntó inocentemente. "Naya, ¿cometiste un error?".