Una dulce esposa para el Mafioso. Capítulo 2. Solo tienes que obedecerme.
— Señorita, su padre pidió que se arregle por favor, báñese y en unos minutos le traeré un vestido. — Anuncio el ama de llaves y Mia la miró aturdida sin moverse, su cuerpo no estaba para nada bien, tenía dos días encerrada en su habitación sin comer nada y se sentía demasiado débil como para hacer algo. — Señorita debe levantarse por favor, si no se da prisa su padre estará muy molesto. — Dijo Rosa preocupada acercándose a ella.
— ¿Para qué quiere que me arregle? No me siento muy bien. — Sus