Él es el diablo encarnado, y ella, el infierno que quiere destruir.
Clara lo ha tenido todo en la vida, sabía que el haber drogado a Levi en el pasado, le traería grandes consecuencias, pero lo que no contaba, es que desde joven, un par de ojos intensos como las brasas más ardientes, ya observaban y estudiaban sus movimientos.
Han pasado dos años desde que Tobias la obligó a irse del país, no pudo luchar contra él, debido al enorme secreto que ella guarda y que debido a un error de su familia